¿Alguna vez has enterrado la nariz en un monte de rizos, deseando quedarte dormido ahí, para siempre?- (en Perfume de mujer).
Al Pacino

Frases de Al Pacino - ¿Alguna vez has enterrado la nariz en un monte de rizos, deseando quedarte dormido ahí, para siempre?- (en Perfume de mujer).

Más Frases


Que Dios os perdone por lo que habéis hecho
Papa Francisco
Ningún ingeniero tiene la capacidad de producir un material que sea indistinguible de la piel humana. Es posible que se logre con el tiempo, pero aún en el supuesto de que existiese este invento, sabríamos lo poco importante que resulta tratar de hacer más humana a una máquina pensante cubriéndola con esta carne artificial
Alan Turing
El tiempo es el recurso más escaso y al menos que se gestiona, nada más puede ser controlado.
Peter Drucker
Sé que mi nacimiento es una casualidad, un accidente risible, y, no obstante, apenas me descuido me comporta como si se tratara de un acontecimiento capital, indispensable para la marcha y el equilibrio del mundo.
Emil Cioran
Quien no sabe tener bajo su poder de fascinación a una mujer hasta el punto de que ella no vea nada, a no ser aquello que queremos que ella vea; quien no sabe infiltrarse en su ser de modo que obtenga todo lo que quiera; quien no sea así, es un hombre que no vale para nada.
Søren Kierkegaard
Lo único que debemos hacer es adquirir plena conciencia del poder que poseemos y no olvidarnos de que nadie puede hacer nada sin el pueblo, que nadie puede hacer tampoco nada que no quiera el pueblo. ¡Sólo basta que los pueblos nos decidamos a ser dueños de nuestros propios destinos! Todo lo demás es cuestión de enfrentar al destino.
Eva Perón
Mi necesidad de transformar la realidad era una necesidad urgente, tan importante como las tres comidas diarias o dormir.
Yukio Mishima
...creedme, aprovechad vuestra libertad para pasarlo bien, que eso vale mucho más que un solo amante...
Marqués de Sade
En mi espíritu soy gay, podría ser homosexual; pero no lo soy
Kurt Cobain
Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.
André Gide