La información en sí misma no vale nada, hay que descifrarla. Hay que transformar las señales y los mensajes auditivos, visuales o como fueren, en ideas y procesos cerebrales, lo que supone entenderlos y evaluarlos. No basta poseer un cúmulo de información.
Mario Bunge

Frases de Mario Bunge - La información en sí misma no vale nada, hay que descifrarla. Hay que transformar las señales y los mensajes auditivos, visuales o como fueren, en ideas y procesos cerebrales, lo que supone entenderlos y evaluarlos. No basta poseer un cúmulo de información.

Más Frases


El hombre que nunca ha parecido un tonto por amor nunca lo conoció.
Theodor Reik
Toda ley que viole los derechos inalienables del hombre es esencialmente injusta y tiránica, no es una ley en absoluto.
Maximilien Robespierre
Compitiendo con la imagen del espejo en el que miro
Nach
La humanidad necesita hombres prácticos, que saquen el máximo provecho de su trabajo, y, sin olvidar el bien general, cuiden sus propios intereses
Marie Curie
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad.
Proverbio Chino
El comportamiento de los niños es un reflejo del de los adultos. Examina que te impide amarte y disponte a liberarte de ello. Serás un maravilloso ejemplo para tus hijos.
Louise Hay
Aun el hombre más razonable tiene necesidad de volver a la Naturaleza, es decir, a su relación fundamental ilógica con todas las cosas.
Friedrich Nietzsche
Nunca se sufre tanto por amor como cuando volvemos a ver el objeto amado, o mejor cuando este está ausente
Marlene Dietrich
El mundo existe independientemente de la conciencia del hombre y las relaciones entre los fenómenos naturales no fueron establecidas por el pensamiento, sino que tienen existencia por sí propias, con independencia de la conciencia del hombre.
Felipe González
Cerrar los ojos... no va a cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras. Sólo un cobarde cierra los ojos. Cerrar los ojos y taparse los oidos no va a hacer que el tiempo se detenga.
Haruki Murakami