Medite al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a su perro, es un remedio infalible.
Ralph Waldo Emerson

Frases de Ralph Waldo Emerson - Medite al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a su perro, es un remedio infalible.

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Hemos de entender, por tanto, que la democracia es un sistema que rechaza las formas democráticas con el fin de facilitar el consumo reducido y la sobreexplotación, junto con el control estatal de la economía, en coordinación con los consorcios nacionales y con las multinacionales; modelo más próximo al fascismo tradicional que a la democracia
Noam Chomsky
Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.
William Shakespeare
Me acuerdo esta guitarra cuando la compre, en Rosario en un show de La Renga que me invitaron, me dicen ¿Como vas a tocar con una guitarra rosa?. Estos me volvieron loco como dos dias, entonces agarre me acuerdo que le puse un contac negro y estaban esperando que me suba al escenario, y cuando subieron Jej! Los cague..!
Pappo
El secreto del agitador es hacerse tan estúpido como lo son sus oyentes con el objeto de que éstos crean que son tan listos como él.
Karl Kraus
Son esta raza y este país y esta vida los que me han producido -dijo-, Tengo que expresarme como soy.
James Joyce
La verdad es que este país está gobernado por una colección de tontos
Antonio Gala
Además, la creciente distribución de videoclips breves por internet está convenciéndonos de que, al final la televisión se considerará un medio de transición entre la era de la imprenta y la de internet.
Al Gore
Gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino
Montesquieu
¿Para qué convertir a los niños en malos fonógrafos, para qué profanar su tierna inteligencia? Basta excitar su curiosidad libre, mantener la elasticidad de su ingenio nativo, tan fácilmente asfixiado bajo las idiotas lecciones de texto; basta conservar el juego de su salud mental.
Rafael Barrett
Tener firmeza de carácter es haber experimentado el efecto de los demás sobre uno mismo: luego hacen falta los demás.
Stendhal