Una de las más bellas compensaciones de la vida consiste en que nadie puede tratar sinceramente de ayudar a otro sin que se ayude a sí mismo
Ralph Waldo Emerson

Frases de Ralph Waldo Emerson - Una de las más bellas compensaciones de la vida consiste en que nadie puede tratar sinceramente de ayudar a otro sin que se ayude a sí mismo

Más Frases


El colmo de la infelicidad es ciertamente no ya deleitarse en las cosas vergonzosas, sino complacerse en ellas; cuando aquellos que fueron vicios se transforman en costumbres ya no hay remedio.
Séneca
Yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad
Cantinflas
Infinito es el número de necios, de aquellos que no saben nada. Bastantes son los que saben poquísimo de filosofía, pocos son los que saben alguna cosilla pequeña, poquísimos los que saben alguna parte, un sólo Dios es el que la sabe toda.
Galileo Galilei
Ser amado es muy diferente de ser admirado, pues se puede ser admirado de lejos, mientras para amar realmente a alguien, es esencial encontrarse en la misma habitación, y si posible debajo de la misma sábana.
Woody Allen
No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida. Mira al mundo directamente a la cara.
Helen Keller
En 1995 recaudé un millón de dólares de 22 inversores providenciales que aportaron unos 20.000 dólares cada uno. Todos me preguntaban lo mismo: ¿qué es Internet? ¡Y sólo hace 16 años!
Jeff Bezos
Aunque sea cierto que la buena y la mala suerte existen, depender de ellas es una actitud muy cómoda. Sin embargo, aunque pensara así, mi dolor no disminuiría. Desde que me di cuenta de esto, me convertí en una adulta repugnante capaz de compaginar las cosas más absurdas con las de todos los días. Pero me hizo la vida más fácil.
Banana Yoshimoto
Muchos que cometen las acciones más vergonzosas arguyen las mejores razones.
Demócrito
Mi decisión fue ir a buscarlo, más allá de toda la gente en el mundo.
Ernest Hemingway
El matrimonio es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir.
Michel de Montaigne