Nadie debe viajar hasta que no haya aprendido el idioma del país que visita. De lo contrario se convierte voluntariamente en un bebé, tan indefenso y ridículo.
Ralph Waldo Emerson

Frases de Ralph Waldo Emerson - Nadie debe viajar hasta que no haya aprendido el idioma del país que visita. De lo contrario se convierte voluntariamente en un bebé, tan indefenso y ridículo.

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De todos los temas de este planeta, creo que mis padres se han visto duramente puesto a nombre de una menor utilidad de la mitología griega para asegurar las llaves de un cuarto ejecutivo.
J.K Rowling
Ten cuidado con tus sueños; son la sirena de las almas. Ellas cantan, nos llaman, las seguimos y jamás retornamos.
Gustave Flaubert
La miseria depara al hombre extraños compañeros de cama. (La tempestad).
William Shakespeare
La firmeza de carácter se hace estimar aun por el enemigo contra quienes se emplea que no puede menos que aplaudirla
Lucas Alamán
Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro.
Antonio Gala
Sólo un doble procedimiento podía conducir a modificar la situación (de pobreza) existente: establecer mejores condiciones para nuestro desarrollo a base de un profundo sentimiento de responsabilidad social aparejado con la férrea decisión de anular a los depravados incorregibles
Adolf Hitler
Fuiste por amor criada hermosa, bella, y ansía en mis entrañas pintada, si te pierdes, mi amada, alma, buscarte has en mí.
Santa Teresa de Jesús
La gloria es un veneno que pasa también a través del bronce de los corazones más equilibrados.
Henri Lacordaire
La mónada... no es sino una sustancia simple que entra a entidades compuestas. Simple significa desprovista de partes... Las mónadas no poseen ventanas a través de las cuales algo pudiera entrar o salir. Monadología
Gottfried Leibniz
La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!
Hunter S. Thompson