No le dolieron las peladuras de cal en las paredes, ni los sucios algodones de telaraña en los rincones, ni el polvo de las begonias, ni las nervaduras del comején en las vigas, ni el musgo de los quicios, ni ninguna de las trampas insidiosas de la nostalgia.
Gabriel García Márquez

Frases de Gabriel García Márquez - No le dolieron las peladuras de cal en las paredes, ni los sucios algodones de telaraña en los rincones, ni el polvo de las begonias, ni las nervaduras del comején en las vigas, ni el musgo de los quicios, ni ninguna de las trampas insidiosas de la nostalgia.

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En todas las lenguas del mundo hay un mísmo dicho: ojos que no ven, corazón que no siente. Pues yo afirmo que no hay nada más falso que eso; cuánto más lejos, más cerca del corazón están los sentimientos que intentamos sofocar y olvidar
Paulo Coelho
La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento.
Benjamín Franklin
El primer castigo del culpable es que no podrá jamás ser absuelto por el tribunal de su conciencia
Juvenal
Discutir la naturaleza y la significación de la experimentación estética sería demasiado largo. Basta aquí con sugerir que las mejores obras de arte, sean literarias, plásticas o musicales, nos proporcionan algo más que un mero placer; nos informan respecto a la naturaleza del mundo.
Aldous Huxley
El pudor es una quimera, único resultado de las costumbres y de la educación. Es, lo que se dice, un hábito.
Marqués de Sade
La Patria es la América
Simón Bolívar
Para castigarme por mi desprecio a la autoridad, el destino hizo de mí una autoridad.
Albert Einstein
Hubiera podido lograr un profundo conocimiento de las matemáticas. Pero consumí la mayor parte del tiempo en el laboratorio de física, fascinado por el contacto directo con la experiencia.
Albert Einstein
De donde nuestra ligereza nos ha hundido, es preciso que de allí nos eleve la gravedad.
Giordano Bruno
Es imposible que una cosa tan natural, tan necesaria y tan universal como la muerte pueda haber sido destinada a la humanidad, por la providencia, como un mal.
Jonathan Swift