Preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres
Papa Francisco

Frases de Papa Francisco - Preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres

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El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones financieras.
Woody Allen
A quién le importa dejar grandes marcas atrás? Tenemos una sola vida ... sólo una. Nuestra vida. No tenemos nada más.
Ugo Betti
Las mentiras son las mentiras, pero todo tiene su tiempo de ser creído.
Javier Marías
La igualdad entre sexos es más efectiva contra el terrorismo que la fuerza militar
José Luis Rodríguez Zapatero
Si la historia de la humanidad es una ilimitada serie de instantes decisivos, no cabe duda de que, gran parte de lo que en el futuro se decida a ser, dependerá de los hechos que estamos presenciando.
Juan Domingo Perón
La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua.
Ambrose Bierce
La historia de la mujer es la historia de la peor de las tiranías que el mundo ha conocido. La tiranía del débil sobre el fuerte. La única tiranía duradera.
Oscar Wilde
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Proverbio Chino
El peligro que bordea más de cerca este carácter nacional es lo frívolo o, con expresión cortés, lo ligero. Cosas importantes son tratadas como bromas, y pequeñeces sirven para una ocupación seria.
Immanuel Kant
Cuando los hombres prometen a una mujer que la amarán siempre suponen a su vez que ellas les promenten ser siempre amables; si ella falta a su palabra, ellos no se creen obligados por la suya.
Montesquieu