La religión, en cuanto eco ideológico, es la conciencia invertida de un mundo invertido
Karl Marx

Frases de Karl Marx - La religión, en cuanto eco ideológico, es la conciencia invertida de un mundo invertido

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¿No has visto en qué pequeñeces está el amor humano? Pues también en pequeñeces está el Amor divino.
Josemaría Escrivá de Balaguer
¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez (...) Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado? (...). Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos
Gregorio Marañón
La poesía es el punto de intersección entre el poder divino y la libertad humana
Octavio Paz
Con la mayoría de la gente rica, el placer de los ricos consiste en el desfile de la riqueza, el cual a sus ojos nunca es tan completo como cuando demuestran poseer esas marcas decisivas de la opulencia que nadie puede poseer salvo ellos.
Adam Smith
Cualquier ser humano - solo- es tan poco, que ni siquiera lo puedes llamar hombre. Los seres humanos juntos forman un solo hombre. Los hombres ni siquiera existen; hay uno solo, y ese somos todos nosotros.
Lucian Blaga
La cultura es cosa muy distinta. Es organización, disciplina del Yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior conciencia por la cuál se llega a comprender el valor histórico que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y sus deberes
Antonio Gramsci
Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito.
William Shakespeare
La Eulogia es una santa. No como mi cuñada que sufre el Síndrome de la Abeja Reina. Se cree una reina y es un bicho.
Roberto Fontanarrosa
Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
Georg Christoph Lichtenberg
Pues son gentes aquellas que, con alma sometida al interés, hacen de la devoción oficio y granjerías, queriendo comprar créditos y dignidades a costa de mucho bajar de ojos y mucho afectado fervor.
Moliere