¡Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa.
Woody Allen

Frases de Woody Allen - ¡Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa.

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Cuando subo al escenario, no sé que pasa. Uno se siente muy bien, es como el lugar más seguro del planeta para mí...Me elevo en el escenario
Michael Jackson
Aunque en el lado rojo no hubiera un solo soldado ni un solo fusil moscovitas, sería igual: la España roja es espiritualmente comunista rusa. En el lado nacional, aunque hubiera millones de italianos y alemanes, el espíritu de la gente es, con sus virtudes y sus defectos, infinitamente español, más español que nunca
Gregorio Marañón
La amistad es tan hermosa como el amor; es el amor mismo, desprovisto de las encantadoras volubilidades de la mujer.
José Martí
Las personas más espirituales, suponiendo que tengan el máximo coraje, son también las que viven las tragedias más dolorosas: pero esas personas honran la vida justo porque ésta les opone su máxima hostilidad.
Friedrich Nietzsche
Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas
Tomás de Aquino
Calza mis zapatos, sólo para ver qué se siente ser como yo. Yo seré tú, cambiemos nuestros zapatos sólo para saber cómo sería sentir tu dolor, y sentir el mío, entrar en otras mentes sólo para ver cómo es la mierda que ven los demás.
Eminem
Si no me engaño me parece buena la siguiente proporción: cinco partes de lectura, cuatro de meditación, tres de escritura, que la lima reducirá a dos, y de estas dos sacar sólo una a la luz pública.
Juan Luis Vives
BASILIO- Siendo así que no hay cantante al que mi talento no haya hecho brillar
Pierre-Augustin de Beaumarchais
La verdadera disciplina del Zen comienza sólo en el punto en que el individuo ha dejado completamente de intentar mejorarse a sí mismo. (...) La razón es que el intento de mejorar o de actuar sobre uno mismo es una forma de encerrar la acción en un círculo vicioso, es como tratar de morderse los propios dientes.
Alan Watts
La vida es una sucesión de lecciones que deben vivirse para ser comprendidas
Helen Keller