Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles.
Arthur Schopenhauer

Frases de Arthur Schopenhauer - Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles.

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La República será feliz, si al admitir mi renuncia nombráis de presidente a un ciudadano querido de la nación; ella sucumbiría si os obstinaseis en que yo la mandara. Oíd mis súplicas; salvad la República; salvad mí gloria que es de Colombia
Simón Bolívar
Las necesidades más dispendiosas son las que nos imponen la opinión.
Jean-Jacques Rousseau
Para dominar, el dominador no tiene otro camino sino negar a las masas populares la praxis verdadera. Negarles el derecho de decir su palabra, de pensar correctamente.
Paulo Freire
La vida, tomándola tal como es, sin exageraciones ni engaños, no es tan mala como dicen algunos.
Gustavo Adolfo Bécquer
En la vida matrimonial, tres es compañía y dos es ninguno.
Oscar Wilde
Las guerras no deberían narrase de manera diferente que los latrocinios, esto es, breve y escuetamente, sin alabanza alguna, antes bien, detestándolas.
Juan Luis Vives
La única profundidad que los hombres quieren en las mujeres es la del escote.
Zsa Zsa Gabor
Para que nada nos separe, que no nos una nada.
Pablo Neruda
Los hombres superficiales tratan de llenar su tiempo, los sensatos lo utilizan
Arthur Schopenhauer
Aquel que es realmente tu amigo acudirá en tu ayuda cuando la necesites: Si estas triste, llorará; si estas en vela, no podrá dormir; así, de cada pena del corazón contigo compartirá la carga. Estas son señales ciertas para distinguir al amigo fiel del enemigo adulador.
William Shakespeare