Se detienen ante un quiosco. Le fascinan las portadas de las revistas; como a los niños las estampas. ¡Qué culos, qué tetas! Ahora lo enseñan todo. De gusto, los ojos no envejecen... Pero también cabrea. ¡Pura mentira de papel nada más! Calentarse y no tocar; ¡Hace falta ser tan frío como los milaneses para aguantarlo! José Luis Sampedro
Al final sabré que así mismo con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Y si todavía no me convencí de esto, es por que creo en el dicho todavía no llegó el fin porque al final no habrá ningún tal vez pero sí la certeza de que mi vida valió la pena y yo hice lo mejor que pude. Aristóteles Onasis