A nadie agrada sentir que se le quiere obligar a que compre o haga una cosa determinada. Todos preferimos creer que compramos lo que se nos antoja y aplicamos nuestras ideas. Nos gusta que se nos consulte acerca de nuestros deseos, nuestras necesidades, nuestras ideas. Dale Carnegie
... los placeres sociales, ¿qué son sino dilapidaciones espirituales con las que nada compramos a cambio? Aldous Huxley