Sigamos que ya estamos a las puertas de Boñices, pueblo en verdad digno de ser visto, porque él es el emporio de la miseria. Yo, cuando entro en él, como en otros igualmente consumidos y muertos, me parece que entro en mi sepultura... Sí, no te espantes... en la sepultura que entre todos me estáis cavando para el descanso de estos antiquísimos huesos. Tembló el caballero al oír esto y una vibración glacial le corría por el espinazo. Benito Pérez Galdós
La tensión se aflojó poco a poco. Ella tomó entre sus manos la oscura cabeza de su amigo y lo miró. Sonrieron aliviados, divertidos, temblorosos, seguros de que no intentarían una aventura fugaz porque estaban hechos para compartir la existencia en su totalidad y emprender juntos la audacia de amarse para siempre. Isabel Allende