
Comenzando con "Casino Royale" que se estrenó en 1952, el autor Ian Lancaster Fleming escribió una novela de James Bond al año hasta su fallecimiento en 1964. Siempre lo hacía en su casa de verano situada en Jamaica: Goldeneye.
- ¿Qué vamos a hacer? -preguntó con ansiedad-. ¿De qué va todo esto? -Nos quieren liquidar -respondió Bond con calma-. Así que debemos mantenernos con vida. Ian Fleming
Por desgracia, casi todas las formas de ganar mucho dinero precisan un largo tiempo. Cuando se ha ganado el dinero, ya se es demasiado viejo para disfrutarlo. Ian Fleming
Notó la mirada de la chica pegada a él. Recobró la sangre fría. El agente secreto tomaba las riendas y su mente empezaba a trabajar con frialdad, buscando pistas, mentiras, dudas. Ian Fleming
Las personas son como islas -dijo-. En realidad nunca se tocan. Por muy próximas que estén, en el fondo se encuentran muy separadas. Incluso los que llevan casados cincuenta años. Ian Fleming
Rodéate de seres humanos, querido James. Es más fácil luchar por ellos que por los principios. -Se echó a reír. - Pero no me defraudes y te vuelvas humano. Perderíamos una máquina fantástica. Ian Fleming
Va a ser un asesinato sin más, a sangre fría. En mi tierra, se deja que los perros dormidos se queden echados, pero si se levantan y muerden, se les pega un tiro. No se les ofrece un duelo. ¿De acuerdo? Ian Fleming
Soy un hombre sin piedad y no habrá tregua alguna. No hay nadie que lleve a cabo un rescate en el último minuto ni tienes la menor posibilidad de escapar. Esto no es un romántico relato de aventuras en que al final el villano cae vencido y el protagonista es condecorado y se casa con la chica. Por desgracia, esas cosas no ocurren en la vida real. Ian Fleming