
Entre sus obras se destacan La Suplicante (1945), Cielo cielo (1947), Paraíso Perdido (1949), Nocturnos (1955), Poemas de amor (1957), entre otros.
Tal vez tuvimos sólo siete noches, no sé, no las conté, cómo hubiera podido. Tal vez no más que seis o fueron nueve. No sé, pero valieron como el más largo amor. Idea Vilariño
Como en la playa virgen dobla el viento, el leve junco verde que dibuja un delicado círculo en la arena, así en mí tu recuerdo. Idea Vilariño
La noche no era el sueño, era su boca, era su hermoso cuerpo despojado de sus gestos inútiles. Idea Vilariño
Entre tus brazos, entre mis brazos, entre las blandas sábanas, entre la noche tiernos, solos, graves, feroces, entre la sombra, entre las horas, entre un antes y un después. Idea Vilariño
Digo querido y veo tus ojos todavía pegados a mis ojos como atados de amor, mirándonos mirándonos mientras que nos amábamos, mirándome tus ojos, tu cara toda, tú y era de vida o muerte, estar así, mirarnos. Idea Vilariño
Y si ves con mis ojos y si tanto entendés, cómo no viste en ellos, cómo cómo no viste, no miraste, un pequeño animal que pedía aire, que ardía, se asfixiaba, se moría. Idea Vilariño
Yo no te pido nada, yo no te acepto nada. Alcanza con que estés en el mundo, con que sepas que estoy en el mundo, con que seas, me seas testigo juez y dios. Si no, para qué todo. Idea Vilariño
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves, noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas, en un aire hecho manos, amor, ternura dada, noches como navíos... Idea Vilariño