
¿Sabes ya de la herida del amor? de la que tanta dicha brota y brota tanto dolor. Beatriz Villacañas
Para conocer a fondo una época es necesario un estudio de las palabras que santifica y de las palabras que demoniza. Beatriz Villacañas
Sabiamente, Juan Antonio Villacañas afirma que la poesía, antes que con la palabra, se hace con los ojos, y los ojos, la visión, son la metáfora por antonomasia del conocimiento. El poeta es el iluminado, en la acepción original del término, y es, por tanto, también el que ilumina. Beatriz Villacañas
Quizá los más auténticos poetas son los que huyen de llamarse poetas: ello va contra su propia finura espiritual y contra sus propios valores estéticos. Beatriz Villacañas
La negrura del rostro, es una protección y una distancia cada día más larga al corazón. Beatriz Villacañas
Los pájaros son el recuerdo cotidiano de la atadura que nos une a la tierra diariamente. Beatriz Villacañas
Tú conjuras silencios, yo conjuro palabras intentando con ellas esquivar el infierno, que no está, como dicen, debajo de nosotros, sino que nos habita. Un estado mental en el que las estrellas se nos antojan pulgas que nos pican el alma. El infierno es un hombre que dialoga con su desdicha cada día. Beatriz Villacañas
Me dejo seducir por el infierno, por el deseo perverso de saber hasta dónde puede arrastrar el corazón al cuerpo. Beatriz Villacañas