Todo cuanto deseamos honestamente se reduce a estos tres objetos principales, a saber, entender las cosas por sus primeras causas, dominar las pasiones o adquirir el hábito de la virtud y, finalmente, vivir en seguridad y con un cuepo sano.
Baruch Spinoza

Frases de Baruch Spinoza - Todo cuanto deseamos honestamente se reduce a estos tres objetos principales, a saber, entender las cosas por sus primeras causas, dominar las pasiones o adquirir el hábito de la virtud y, finalmente, vivir en seguridad y con un cuepo sano.

Más Frases


Quizás no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiéremos, no ofenderle
Santa Teresa de Jesús
Antes de que Yoko y yo nos conociéramos, éramos la mitad de una persona. Tú sabes, hay un viejo mito sobre las personas que representan la mitad y la otra mitad está en el cielo, o en las nubes o en el otro lado del universo o es una imagen en el espejo. Pero somos dos mitades, y juntos estamos completos.
John Lennon
La libertad del hombre en sociedad consiste en no verse sometido más que al poder legislativo, establecido de común acuerdo en el Estado, y en no reconocer ninguna autoridad ni ninguna ley fuera de las creadas por ese poder.
John Locke
El infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana.
Alexandre Dumas
Es igual que tengan o no la apariencia de no estar conformes ante tu sexo alado como una flor de las catacumbas viejos estudiantes periodistas podridos falsos revolucionarios curas jueces abogados vacilantes saben muy bien que toda jerarquía termina ahí.
André Breton
Es increíble que la perspectiva de tener un biógrafo no haya hecho desistir a nadie de tener una vida.
Emil Cioran
Un político divide la humanidad en dos clases: los instrumentos y los enemigos
Friedrich Nietzsche
Para mí, la escultura es el cuerpo. Mi cuerpo es mi escultura.
Louise Bourgeois
¡Llevemos la luz a la Tierra, seamos la luz de la tierra! Para eso tenemos alas, por eso somos rápidos, severos, viriles, incluso terribles, semejantes al fuego. ¡Qué nos teman quienes no saben calentarse ni alumbrarse con este fuego que somos!
Friedrich Nietzsche
Juan Carlos I, y Sofía después.
Andreu Buenafuente