Subiendo a las alturas los adelantas; pero cuanto más subas, más pequeño te verán los envidiosos. El que vuela más alto es el más odiado Friedrich Nietzsche
Estad alegres en el Señor Pablo de Tarso
Lo que todo el mundo sabe en la Bolsa a mí ya no me interesa André Kostolany
El azar es el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar. Théophile Gautier
El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece. George Sand
Cuando uno dice que sabe lo que es la felicidad, se puede suponer que la ha perdido. Maurice Maeterlinck
El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras. Santa Teresa de Jesús
Imbécil es el asno que anda muy cargado y que pretende correr. Ramón Llull
La libertad no consiste en hacer cualquier cosa sólo porque nos viene en gana, eso es un capricho. Albert Jacquard
El razonamiento puede servir para demostrar con alguna apariencia de solidez las tesis más absurdas André Maurois
El primer pecado de la humanidad fue la fe; la primera virtud la duda. Carl Sagan