Un hombre de Estado divide a los seres humanos en dos especies, primero instrumentos, segundo enemigos. Propiamente no hay para él, por tanto, más que una especie de seres humanos: enemigos. Friedrich Nietzsche
¿Cómo le digo a mis manos que no hablen y a mis silencios que no intenten tocarte? Ando de puntillas. Roque Valero
La avaricia es de naturaleza tan ruin y perversa que nunca consigue calmar su afán: después de comer tiene más hambre Dante Alighieri
Dicen que ando del revés y aquí me ves, con las cabeza bien alta y el mundo bajo mis pies Nach
Nuestras peores debilidades y bajezas las solemos cometer por causa de las gentes que más despreciamos Charles Dickens
Nada es irreparable en la política. Jean Anouilh
Comienzo declarando al lector que, en todo cuanto he hecho en el curso de mi vida, bueno o malo, estoy seguro de haber merecido elogios y censuras, y que, por tanto, debo creerme libre. Giacomo Casanova
Cerrando los ojos, se apaga el universo, pequeño telón para escenario tan inmenso. Xhelazz
El deber... El vínculo más estéril entre un hombre y otro. Oscar Wilde
No es el amor lo que hace volverse ciego, sino el amor propio Voltaire
Sobre el excremento del caballo las flores que cayeron del ciruelo rojo parecen besarse. Yosa Buson