Es que no importa el contenido de la acción. Al darse cuenta de que existen seres desconocidos, imposibles de distinguir, la gente empieza a desconfiar de todo, a cuestionarse, a delatarse, a calumniarse mutuamente, hasta convertir la sociedad en un nido de agentes secretos.
Kōbō Abe

Frases de Kōbō Abe - Es que no importa el contenido de la acción. Al darse cuenta de que existen seres desconocidos, imposibles de distinguir, la gente empieza a desconfiar de todo, a cuestionarse, a delatarse, a calumniarse mutuamente, hasta convertir la sociedad en un nido de agentes secretos.

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Creéis que es tanta la diferencia que puede haber entre un hermano socialista, un hermano comunista o un hermano anarquista?
José Díaz Ramos
He llamado a este principio, por el cual cada pequeña variación, si útil, es preservada, con el término de Selección Natural
Charles Darwin
En nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio (...) Estos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación
Papa Francisco
Detrás de la conciencia trabajan los instintos
Friedrich Nietzsche
Somos los hombres los que a veces hemos copiado sin necesidad de copiar; somos los hombres los que nos olvidamos con las glorias de las memorias; somos los hombres los que nos aburguesamos o nos dejamos aburguesar; somos los hombres los que nos confundimos o nos dejamos confundir
Fidel Castro
El hombre es un genio cuando se está soñando.
Akira Kurosawa
Es la habilidad de engañar al contrario y maniobrarle lo que es la destreza y ciencia del deporte de boxeo.
Bruce Lee
Hay dos tipos de economistas: los que trabajan para hacer más ricos a los ricos y los que trabajamos para hacer menos pobres a los pobres
José Luis Sampedro
Hay tres fuerzas, tres únicas fuerzas en la tierra capaces de vencer y cautivar para siempre la consciencia de estos débiles rebeldes, para su felicidad. Son: el milagro, el misterio y la autoridad.
Fiódor Dostoyevski
Así como nuestro cuerpo es mortal, las iras no deben ser inmortales. Así hablan los sabios.
Eurípides