Si alguna vez, sin embargo, sois descubiertas hasta el punto de no poder negar vuestra conducta adúltera, jurad que sentís remordimientos y redoblar las atenciones y los mimos a vuestro marido.
Marqués de Sade

Frases de Marqués de Sade - Si alguna vez, sin embargo, sois descubiertas hasta el punto de no poder negar vuestra conducta adúltera, jurad que sentís remordimientos y redoblar las atenciones y los mimos a vuestro marido.

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Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera es uno de los sentimientos más urgentes que se tiene en vida.
Clarice Lispector
Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina.
Arthur Schopenhauer
Cualquiera puede hacer una cosa, el mérito está en hacer creer al mundo que uno lo ha hecho.
Oscar Wilde
El patriotismo cegaba la lucidez.
Mario Vargas Llosa
Si me hubiera parado a pensarlo, hubiera comprendido que mi devoción por Clara no era más que una fuente de sufrimiento. Quizás por eso la adoraba más, por esa estupidez eterna de perseguir a los que nos hacen daño
Carlos Ruiz Zafón
La Iglesia católica es filosofía griega y derecho romano. En el catolicismo hay mucho más racionalismo que en el luteranismo, que es nulo, y que en el islamismo. El luteranismo conduce a los campos de concentración porque es el imperativo categórico.
Gustavo Bueno
Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es
Jean-Paul Sartre
Contemplar y dar a los demás lo contemplado
Tomás de Aquino
Cuando la gente está muy dañado, a menudo puede encontrar el mundo con una especie de desafío.
J.K Rowling
Los hombres que van a la guerra en Invierno no viven hasta la Primavera.
Ursula K. Le Guin