¿Y cuál es la pseudociencia más peligrosa? La teoría económica estándar, ortodoxa, porque sustenta las políticas económicas de los gobiernos conservadores y reaccionarios, que son enemigos del bienestar de la gente común
Mario Bunge

Frases de Mario Bunge - ¿Y cuál es la pseudociencia más peligrosa? La teoría económica estándar, ortodoxa, porque sustenta las políticas económicas de los gobiernos conservadores y reaccionarios, que son enemigos del bienestar de la gente común

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De la rivalidad no puede salir nada hermoso; y del orgullo, nada noble.
John Ruskin
Precisamente el alma es la que se pierde, porque es la que se fascina, la que se engaña, la que sueña mil bellezas y superiores goces, la que aspira con sed insaciable a lo que no posee y a hacer posible la imposibilidad, y a querer estar donde no está, y a marchar siempre de esfera en esfera buscando horizontes.
Benito Pérez Galdós
La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía
Emiliano Zapata
Enamorarse es sentirse encantado por algo, y algo sólo puede encantar si es o parece ser perfección.
José Ortega y Gasset
Stalin, que se decía continuador de Lenin, revisó y anuló tranquilamente, con la aprobación del PCUS, tésis enunciadas por Lenin. Kruschev no se limitó a revisar, sino que condenó - y con razón- prácticas e ideas de Stalin, con la aprobación del XX y el XXII Congresos.
Santiago Carrillo
He obedecido una vez sin razón a la llamada de la campanilla nocturna; es irreparable para siempre
Franz Kafka
La buena apariencia es poder, porque, siendo una promesa de bien, procura a los hombres el favor de las mujeres y de los extraños.
Thomas Hobbes
Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima.
Alphonse de Lamartine
Veo a Morrissey como uno de los mejores compositores de Gran Bretaña. Para mí, él esta a la altura de Bryan Ferry.
David Bowie
Desnuda eres tan simple como una de tus manos: lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente. Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
Pablo Neruda