Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil.
Adolf Hitler

Frases de Adolf Hitler - Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil.

Más Frases


No esperes por el juicio final. Se lleva a cabo cada día.
Albert Camus
La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación que la hija de un campesino puede convertirse en médico, que el hijo de un minero puede convertirse en jefe de la mina, que un niño de los trabajadores agrícolas pueden llegar a ser el presidente de una gran nación.
Nelson Mandela
Apresúrate; no te fíes de las horas venideras. El que hoy no está dispuesto, menos lo estará mañana.
Ovidio
En la guerra más que en ningún otro caso, los acontecimientos no corresponden a las esperanzas.
Tito Livio
La gloria es una incomprensión y quizá la peor.
Jorge Luis Borges
Si valoramos ampliamente el papel, en último extremo decisivo, de los aparatos ideológicos del Estado capitalista, se infiere que darles la vuelta, no obstaculizando sino favoreciendo los procesos en curso, es una parte capital de toda estrategia revolucionaria moderna.
Santiago Carrillo
Los que son fieles conocen solamente el aspecto trivial del amor: son los infieles los que conocen sus tragedias.
Oscar Wilde
Creo que la imaginación es la principal facultad de la mente humana. La fantasía, la habilidad, el arte de usar y controlar la imaginación en narrativa es el mejor y el más feliz ejercicio en el uso de esa facultad, junto con la ciencia, que la usa para conectar hechos que parecen no relacionados.
Ursula K. Le Guin
A rey muerto, rey puesto.
Proverbio
La historia, dijo Stephen, es una pesadilla de la que intento despertar.
James Joyce