Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende Paul Valéry
La sinceridad la inventó uno que quería amargarle la vida al prójimo Enrique Jardiel Poncela
No hay tontería mayor y más común que la de amargarse por las tonterías del mundo. Montesquieu
con respecto a las personas crónicamente minadas por males internos, no se consagra a prolongar y amargar su vida con un régimen de paulatinas evacuaciones e infusiones de modo que el enfermo pueda engendrar descendientes que, como es natural, heredarán su constitución Platón