
Escritor prolífico, Card es autor de numerosas novelas individuales (Niños perdidos, El cofre del tesoro) y diversas sagas como La Saga del Retorno o las historias de Alvin el Hacedor.
Los soñadores siempre parecían creer que su sueño merece el precio que pagarán los demás. También se engañan a sí mismos diciendo que controlarán el mal que usarán para hacer cumplir su sueño. Orson Scott Card
Un hombre como ése piensa que el miedo puede ganar lealtades. —Muchos amos con un látigo pueden atestiguar que funciona. —No se gana lealtad, sólo obediencia, y sólo mientras el látigo está presente. Orson Scott Card
Bien, Bean, lo que te he hecho este día, hecho está. Pero te observare, con más compasión de la que te imaginas, y cuando llegue el momento descubrirás que soy tu amigo, y tú el soldado que quieres ser. Orson Scott Card
Veo a Alvin con un hijo. Eso es lo que más quiere. —Lo veo con una mujer —dijo Rien—. Eso es lo que más echa de menos. —Lo veo arrodillado junto a la tumba de un niño —dijo María de los Muertos—. Eso es lo que más teme. Orson Scott Card
¿Por qué nos deja Dios vivir en este mundo? ¿Por qué no baja y observa cada uno de nuestros movimientos y nos impide cometer errores? Porque no podemos crecer si alguien nos vigila. No podemos llegar a ser nada. Seríamos marionetas. Orson Scott Card
Quiero decir que hay gente que hace cosas tan malas que desgarran la urdimbre del mundo, y hay gente tan dulce y bondadosa que percibe ese desgarrón. Ve cosas, sabe cosas, pero es tan pura y bondadosa que no entiende lo que están viendo. Orson Scott Card
Hacía tiempo que había aprendido que cuando pasaba algo inusual, algo que formaba parte del plan de alguien y no del suyo, descubría más información esperando que preguntando. Los adultos casi siempre perdían la paciencia antes que Ender. Orson Scott Card
Todas las cosas terribles de este mundo se debían a una combinación de causas. Pero todo el mundo quería reducirlas a una, y ni siquiera la verdadera. Era mucho mejor tener una sola causa: una persona a quien castigar. En ese caso podían soportar lo insoportable. Orson Scott Card
Pero el temor a morir en ese lugar no era tan fuerte como el otro miedo, el miedo a que el mundo perdiera la cordura, a que pudiera suceder cualquier cosa, a que no se pudiera confiar en nada, a que no hubiese nada seguro. A que el mundo fuese un lugar tan terrible. Orson Scott Card