
Fue capaz de rechazar un puesto en la universidad porque no quería comprometer sus ideales, no quería cobrar por su talento y prefirió ganarse la vida como un humilde pulidor de lentes.
... ninguna sociedad puede subsistir sin autoridad, sin fuerza y, por tanto, sin leyes que moderen y controlen el ansia de placer y los impulsos desenfrenados. Baruch Spinoza
No cabe duda, pues, de que los judíos, desde la disolución de su Estado, ya no están más obligados por la ley de Moisés que lo estaban antes del comienzo de su sociedad y de su Estado. Baruch Spinoza
... no es posible que una sustancia hubiera querido limitarse a si misma, y menos una sustancia que ha existido por sí misma. Por tanto, digo yo, será limitada por su causa, la cual necesariamente es Dios. Baruch Spinoza
No faltaba, además, la causa habitual, que siempre suele encender sin cesar el odio, a saber, su reciprocidad, puesto que las otras naciones no pudieron menos de corresponderles con el odio más terrible. Baruch Spinoza
No fue, en cambio, con imágenes reales, sino producidas exclusivamente por la imaginación del profeta, como reveló Dios a José su futura supremacía. Baruch Spinoza
No hay que confundir, pues, el estado natural con él estado de religión, sino que hay que concebirlo sin religión ni ley, y por lo mismo sin pecado ni injuria,... Baruch Spinoza
No obstante, aunque ese Estado no sea imitable en todo, tuvo muchos elementos dignos de señalar y que quizá fuera muy aconsejable imitar. Baruch Spinoza