
Jean-Jacques Rousseau envió a sus hijos recién nacidos que tuvo con Thérése Levasseur a un orfanato para tener más tiempo para escribir.
La infancia tiene sus maneras peculiares de ver, pensar y sentir, y nada hay tan fuera de razón como pretender sustituir esas maneras por las propias nuestras. Jean-Jacques Rousseau
El vicio rara vez se insinúa chocando con la honradez; casi siempre toma el color de ésta. Jean-Jacques Rousseau
El vicio rara vez se insinuó oponiéndose a la honradez; casi siempre toma el disfraz de ésta. Jean-Jacques Rousseau
La clase de felicidad que necesito es menos hacer lo que quiero que no hacer lo que no quiero. Jean-Jacques Rousseau
La gratitud es un deber que debiera ser recompensado, pero que nadie debe esperar la remuneración. Jean-Jacques Rousseau
La historia de Sócrates, que nadie osa dudar, no está tan bien atestiguada como la de Jesucristo. Jean-Jacques Rousseau
Nuestras controversias parecerán tan raras a las edades futuras, como las del pasado nos han parecido a nosotros. Jean-Jacques Rousseau