Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas... lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.
William Faulkner

Frases de William Faulkner - Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas... lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.

Más Frases


La vanidad de las mujeres es tan grande, que con tal de aparecer amada por alguien, se avendrían a no serlo.
Laura Permon
Es verdad que muchos músicos hablan de su trabajo como algo puramente artístico, como si el dinero no fuera con ellos. Eso sería estupendo, pero el rock and roll es arte y negocio y nadie puede escaparse de ello. Los Rolling Stones, efectivamente, son una empresa y cuando salimos de gira hay un montón de familias que dependen de nosotros.
Mick Jagger
Creo que cada actor de Inglés está nervioso de un acento de Newcastle.
Alan Rickman
Su prioridad no parecía ser enseñarles lo que sabía, sino para impresionar a los que nada, ni siquiera... conocimientos, era infalible.
J.K Rowling
El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.
Yalal ad-Din Muhammad Rumi
La prudencia suele faltar cuando más se la necesita.
Publilio Siro
La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada.
Rabindranath Tagore
Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas.
Katharine Hepburn
Su espíritu había perecido ahogado en su compasión; y cuando engrosaba y se desbordaba su compasión, siempre sobrenadaba una gran estupidez.
Friedrich Nietzsche
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación
Jesús de Nazaret