Ahora ya sabemos que el alma es el cuerpo y el cuerpo, el alma. Nos dicen que son diferentes porque quieren persuadirnos de que podemos quedarnos con nuestras almas si los dejamos esclavizar nuestros cuerpos.
George Bernard Shaw

Frases de George Bernard Shaw - Ahora ya sabemos que el alma es el cuerpo y el cuerpo, el alma. Nos dicen que son diferentes porque quieren persuadirnos de que podemos quedarnos con nuestras almas si los dejamos esclavizar nuestros cuerpos.

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Serán ratas, y la cloaca les maltratará, la ciudad clavará su aguja y nadie aplacará el odio que les empuja, no habrá nada, solo brujas, mientras los niños ricos viajaran en su burbuja de lujo y arrogancia infalible
Nach
Una mitad del mundo está compuesta de gente que tienen algo que decir y no pueden, y la otra de gente que no tienen nada que decir y siguen diciéndolo.
Robert Frost
Las civilizaciones se forjan con ideas; pero todavía se defienden con cañones solamente
Gustave Le Bon
El cuchillo sueña rojo. En las frías estrías de rifle del hambre no se abre ala alguna.
Halfdan Rasmussen
En el andén del tren del purgatorio preguntan quién quiere alquilarse un dormitorio en el vagón de la clase ejecutiva donde Dios, el Diablo y sus mortajas juegan los dos tu futuro a las barajas
Ricardo Arjona
No hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo.
Paulo Freire
Entre todos los animales, los Hombres son los menos aptos para vivir en rebaño. Si fueran apiñados como las ovejas perecerían en corto tiempo. El aliento del Hombre es fatal para sus semejantes.
Jean-Jacques Rousseau
Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.
Jacinto Benavente
Esta vida es una lucha permanente, y la filosofía es el único emplasto que podemos aplicar a las heridas que de todas partes recibimos
Voltaire
Hay solamente un error congénito y es la noción de que existimos para ser felices
Arthur Schopenhauer