El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.
Gabriel García Márquez

Frases de Gabriel García Márquez - El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.

Más Frases


Vivan nuestras instituciones
Vicente Fox
La tendencia natural del hombre es recuperar aquel estado de aproximación al Ser Supremo. La actitud del vago no sería, en tal caso, una renuncia insolidaria a participar del proyecto social, sino un estado místico, un grado superior de vivencia espiritual.
José Miguel Monzón Navarro
Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
Lord Byron
Hesíodo, cuyos escritos juntamente con los de Homero contenían el sistema canónico de los cielos, supone que dioses y hombres han surgido por igual de fuerzas desconocidas de la naturaleza.
David Hume
Dejar pasar los días y las semanas, devanando un presente sin futuro, era lo instintivo, lo mismo que nuestros pulmones ejecutan el movimiento respiratorio siguiente mientras tienen aire disponible.
George Orwell
En todos sitios, antes de juzgar a un hombre, la gente escucha lo que de él piensa su mujer
Honoré de Balzac
Siempre quise hijos, y me siento bendecido por tener esa clase de amor alrededor mío, y voy a hacer lo imposible para que ellos amen el mundo y no sean personas malcriadas. Quiero que vean el mundo con asombro, y sin miedo, que tengan metas y vivan la vida plenamente, yo estaré siempre a su lado. El propósito de mi vida son mis hijos.
Michael Jackson
Mientras se gana algo no se pierde nada.
Miguel de Cervantes
La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica son los tres grandes movimiento revolucionarios para construir un poderoso país socialista
Mao Zedong
Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.
Ángel Ganivet