Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde. François-René de Chateaubriand
¡Si al menos pudiéramos arrimar un ojo a alguno de los agujeritos que hay en el cielo! Oliverio Girondo
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Proverbio