
Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo Henri-Frédéric Amiel
El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón Henri-Frédéric Amiel
El misterio nos asedia, y justamente lo que vemos y hacemos todos los días es lo que oculta la mayor suma de misterios. Henri-Frédéric Amiel
Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento; hacer lo que es imposible al talento, he ahí el signo del genio Henri-Frédéric Amiel