Bien sé a cuántos contradigo, y reconozco los que se han de armar contra mí; mas no fuera yo español si no buscara peligros, despreciándolos antes para vencerlos después.
Francisco de Quevedo

Frases de Francisco de Quevedo - Bien sé a cuántos contradigo, y reconozco los que se han de armar contra mí; mas no fuera yo español si no buscara peligros, despreciándolos antes para vencerlos después.

Más Frases


Bienaventurados los que no hablan porque ellos se entienden
Mariano José de Larra
Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee
Marguerite Yourcenar
Realmente, sólo los padres dominan el arte de educar mal a los hijos.
Enrique Jardiel Poncela
Entrar en la vida: ir hacia la muerte
Lao-Tse
Salgo fuera a veces, pero no todo el tiempo. Creo mi mundo tras las puertas, sabes, porque no puedo ir al cine del centro del pueblo, ni ir al parque, ni ir a por helados al mercado o a la tienda de la esquina. Así que...Quieres construir ese mundo de puertas para adentro, y eso es lo que intento, y lo que hago.
Michael Jackson
El poder económico se ejerce a través de lo positivo, ofreciendo a los hombres una recompensa, un incentivo, un pago, un valor. El poder político se ejerce a través de lo negativo, por la amenaza de castigo, daño, encarcelamiento y destrucción. Las herramientas del hombre de negocios son los valores, la herramienta del burócrata es el miedo
Ayn Rand
Fue gravedad lo que nos hizo bajar y destino lo que nos separó. Tú domaste al león de mi jaula pero sólo eso no fue bastante para cambiar mi corazón.
Bob Dylan
Cuando vio este nuevo libro sobre su mesa de noche, apilado sobre el que había terminado la noche anterior, estiró la mano automáticamente, como si leer fuera la primera y única tarea evidente del día, la única forma viable de negociar el tránsito del sueño al deber.
Virginia Woolf
¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado, confuso, niño para contenerte?
Vinicius de Moraes
Hay una sola idea superior en la tierra: la de la inmortalidad del alma humana. Todas las demás ideas de las que puede vivir el hombre surgen de ella.
Fiódor Dostoyevski