Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes ante mi vista.
Manuel Belgrano

Frases de Manuel Belgrano - Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes ante mi vista.

Más Frases


Antes que te cases, mira lo que haces.
Proverbio
Quienes instauran el terror no son los débiles, no son aquellos que a él se encuentran sometidos sino los violentos, quienes, con su poder, crean la situación concreta en la que se generan los abandonados de la vida, los desharrapados del mundo.
Paulo Freire
¡Despertaos! Nunca seáis negligentes. Seguid la ley de la virtud. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el próximo
Buda Gautama
Imaginada la hipótesis, menester es someterla a la sanción de la experiencia, para lo cual escogemos experimentos u observaciones precisas, completas y concluyentes.
Santiago Ramón y Cajal
Aquella gente apenas tenía nada, salvo montones de oro.
Terry Pratchett
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Proverbio Chino
Las grandes naciones escriben sus autobiografías en tres manuscritos: el libro de los hechos, el libro de las palabras y el libro del arte.
John Ruskin
Soy un artista polifacético, la razón de esto es que me han querido sacar de donde yo estaba, pero nunca la han querido sacar de donde yo la metía, mi idea, mi idea
José Miguel Monzón Navarro
Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
Rabindranath Tagore
Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.
Thomas Jefferson