La verdadera razón por la cual no tenemos los diez mandamientos en las cortes: No puedes poner no robarás, no cometerás adulterio y no prestarás falso testimonio en un edificio lleno de abogados, jueces y políticos. Crearía un ambiente de trabajo hostil.
George Carlin

Frases de George Carlin - La verdadera razón por la cual no tenemos los diez mandamientos en las cortes: No puedes poner no robarás, no cometerás adulterio y no prestarás falso testimonio en un edificio lleno de abogados, jueces y políticos. Crearía un ambiente de trabajo hostil.

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No importa con qué tranquilidad intentas enseñar, la crianza de los hijos puede llegar a desarrollar un comportamiento extraño, y yo no estoy hablando de los niños. Su comportamiento es siempre normal.
Bill Cosby
Mientras más se hacen asequibles al ser humano los frutos del conocimiento más se distribuye el declive de las creencias religiosas.
Sigmund Freud
Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena.
François de La Rochefoucauld
La gran mayoría del pueblo es, por naturaleza y criterio, de índole tan femenina, que su modo de pensar y obrar se subordina más a la sensibilidad anímica que a la reflexión
Adolf Hitler
Nadie puede concebir la angustia que sufrí durante el resto de la noche, que pasé, frío y mojado, a la intemperie. Más no notaba la inclemencia del tiempo. Tenía la imaginación asaltada por escenas de horror y desesperación.
Mary Shelley
con respecto a las personas crónicamente minadas por males internos, no se consagra a prolongar y amargar su vida con un régimen de paulatinas evacuaciones e infusiones de modo que el enfermo pueda engendrar descendientes que, como es natural, heredarán su constitución
Platón
Después exhalé un suspiro tan largo y hondo que, si se hubiera prolongado en línea recta, habría llegado hasta la luna.
Haruki Murakami
La organización está bien, pero el control es mejor
Lenin
Viejo, vas a morir; cuando los pájaros se vuelven tristes, ésa es la señal
Jack Kerouac
El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros.
Jaime Balmes