Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad.
Elias Canetti

Frases de Elias Canetti - Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad.

Más Frases


Lo insaciable no es la panza, como el vulgo afirma, sino la falsa creencia de que la panza necesita hartura infinita
Epicuro
No cesar nunca de aprender y actuar de modo que aumente siempre aquello que sabes: raramente la sabiduría es fruto sólo de la vejez
Catón el Joven
Dictar leyes orientadas a la felicidad se hace más bien para conservar y asegurar el estado de derecho y procurar que exista la comunidad, sobre todo frente a enemigos exteriores del pueblo.
Immanuel Kant
No os extrañe que el hombre se vuelva criminal cuando le degradan, aunque inocente; no os extrañe que prefiera el crimen a las cadenas cuando en una o en otra situación es alcanzado por el oprobio.
Marqués de Sade
Quienes aceptan al mundo, es porque no se ocupan de él.Quienes se ocupan del mundo, no lo aceptan tal cual es
Lao-Tse
Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad.
Anónimo
Nací para adorarte, te adoré, me prometí amarte, te amé, juré no separarme de ti, y nunca te dejaré. Porque te amo y ese es mi juramento
Anónimo
No hay alegría más alegre que el prólogo de la alegría
Mario Benedetti
Pensar es el mayor error que un bailarín puede cometer. No hay que pensar, hay que sentir
Michael Jackson
Si me preguntas porqué he preferido la Orden de Predicadores, responderé que es la más conforme a mi naturaleza, a mi inteligencia y a mi fin; a mi naturaleza, por su gobierno; a mi inteligencia, por sus doctrinas; a mi fin, por sus medios de acción que son principalmente la predicación y la ciencia sagrada.
Henri Lacordaire