El aseo del vizcaíno es proverbial ; el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año. Oíd hablar a un vizcaíno, y escucharéis la más eufórica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias. Sabino Arana
Si conduces un coche, cobraré un impuesto por la calle, si quieres sentarte, cobraré un impuesto por la silla, si tienes mucho frío, cobraré un impuesto por la calefacción, si te vas de paseo, cobraré un impuesto por los pies; recaudador de impuestos, porque soy el recaudador de impuestos. George Harrison