
Se cuenta que parecía haber nacido muerto, por lo que le introdujeron en un caldero con agua caliente, al entrar en contacto con el agua prorrumpió en sus primeros gritos.
Yo salí de Granada, y vine a ver, la gran villa de Madrid, esta nueva Babilonia, donde verás confundir en variedades y lenguas el ingenio más sutil. Pedro Calderón de la Barca