
Se cuenta que parecía haber nacido muerto, por lo que le introdujeron en un caldero con agua caliente, al entrar en contacto con el agua prorrumpió en sus primeros gritos.
Como los hombres pusieron la ley a su parecer, dejaron a la mujer lo peor. Pedro Calderón de la Barca
De males a bienes dicen que se pasa fácilmente; pero de males a males, digo yo que es más frecuente. Pedro Calderón de la Barca
¡Qué presto se consolaron/ los vivos de quien murió!/ Y más cuando el tal difunto/ mucha hacienda les dejó. Pedro Calderón de la Barca
¡Oh que aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa! Pedro Calderón de la Barca