
Se cuenta que parecía haber nacido muerto, por lo que le introdujeron en un caldero con agua caliente, al entrar en contacto con el agua prorrumpió en sus primeros gritos.
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! Pedro Calderón de la Barca
Vencerse a sí mismo un hombre es tan grande hazaña, que sólo el que es grande puede atreverse a ejecutarla. Pedro Calderón de la Barca
¡Ay mísero de mí! ¡Y ay infelice! Apurar, cielos, pretendo ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros naciendo; aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido. Bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor; pues el delito mayor del hombre es haber nacido. Pedro Calderón de la Barca
No hables mal de las mujeres: la más humilde te digo que es digna de estimación porque, al fin, de ellas nacimos. Pedro Calderón de la Barca