No le dé su dinero a la iglesia, ellos deberían darle dinero a usted.
George Carlin

Frases de George Carlin - No le dé su dinero a la iglesia, ellos deberían darle dinero a usted.

Más Frases


A menos que alguien como tú se interese de verdad, nada va a cambiar jamás.
Dr. Seuss
La anarquía inevitablemente provocará tiranía. La tiranía es el semillero de la revolución. Y así el ciclo sangriento se cerrará, a menos que podamos hallar un remedio para la locura que nos aflige.
Morris West
¿Señor, tanto desconoce usted la naturaleza humana como para ignorar que un hombre bien puede ser muy sincero en buenos principios sin que por ello los lleve nunca a la práctica?
Samuel Johnson
En Vietnam, descubrí que los más grandes líderes no eran las personas duras que gritaban y chillaban o que eran físicamente abusivos. En el calor de la batalla, encontré que los mejores líderes eran a menudo callados, valientes y cuando ellos hablaban, le hablaban a nuestros espíritus y almas.
Robert Kiyosaki
Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberana.
Juan Domingo Perón
A este Dios veraz y bienhechor del hombre se debe toda acción de gracias.
Jerónimo Usera
Un buen club de béisbol.
Yogi Berra
Y acaso queden por venir otros períodos de mutaciones más frecuentes; y quizá en el juego de la competencia evolutiva no figuremos siempre nosotros entre los ganadores.
Isaac Asimov
En el mundo hay muchísimas Beth, tímidas y tranquilas, sentadas en rincones hasta que alguien las necesita y que viven para los demás tan alegremente, que nadie se da cuenta de los sacrificios que hacen hasta que el grillo del hogar cesa de chirriar y desaparece el dulce rayo de sol, dejando atrás silencio y sombra.
Louisa May Alcott
Las matemáticas constituyen la ciencia de la forma y la cantidad; el razonamiento matemático es simplemente lógica aplicada a la observación de la forma y la cantidad. El gran error está en suponer que incluso las verdades de lo que se denomina álgebra pura constituyen verdades abstractas o general
Edgar Allan Poe